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Festivals de cinema, curtmetratges, peces audiovisuals…

Daniel Brühl: “Intento no pensar massa en el futur per no tornar-me boig. Segueixo la filosofia zen i no complicar-me la vida en tots els sentits”

Daniel Brühl en un moment de l’entrevista

Com cada any, a finals de juliol es celebra la Festa Major de Pratdip, un petit poble d’uns vuit-cents habitants situat al Baix Camp. En aquesta ocasió, el pregoner oficial d’inici de festes va ser el reconegut actor Daniel Brühl (Barcelona, 1978). La vocació de Brühl va aparèixer des de petit, quan va ser seleccionat per a realitzar doblatges de dibuixos animats alemanys. Animat amb el cuquet de la interpretació, va introduir-se al món del cinema amb la pel·lícula Vaya con Dios, aconseguint l’atenció del mercat cinematogràfic europeu. A dia d’avui, l’actor ha participat en una trentena de pel·lícules, tant europees com internacionals, amb títols tan coneguts com Malditos Bastardos, de Quentin Tarantino; Salvador, de Manuel Huerga o El utimátum de Bourne, de Paul Greengrass. Però sense cap mena de dubte, la pel·lícula Goodbye Lenin!, guardonada per l’Acadèmia de Cinema Europeu al 2003, va ser l’obra que va fer disparar la seva fama fins a límits insospitats.

 – Ha trabajado en papeles muy variados durante su carrera cinematográfica, pasando por personajes históricos (como por ejemplo Salvador Puig Antich) y de ficción (como el caso de Eva). ¿Cómo se prepara para interpretar papeles tan distintos? 

Siempre depende del personaje, aunque es verdad que los personajes reales conllevan una responsabilidad más grande. En el caso de Salvador Puig Antich, dudé mucho en aceptar el papel, ya que no me sentí lo suficientemente catalán para poder hacer esa interpretación como se merecía, el papel tenía una carga social e histórica muy grande. Pero por suerte insistieron y finalmente acepté, y a la hora de prepararme, primero hablé con las hermanas de Puig Antich, luego leí todos los libros posibles que trataban el tema, hablé con gente que vivió en esos tiempos, incluso mis padres, quienes participaron en las manifestaciones en contra de la pena de muerte… Realmente hubo muchas posibilidades de preparar el papel.

Por otro lado, en personajes de ficción depende del guión. En el caso de Eva, leí mucha literatura de ciencia-ficción, vi muchas películas de este género, intenté imaginarme cómo sería mi mundo si fuera un poco más futurístico y me estudié el guión para entender el personaje y lo que le rodeaba.

– ¿Cuáles son los criterios que utiliza a la hora de escoger un guión u otro? 

Para mí, un guión es como un libro: cuando es bueno, no puedes dejar de leerlo. Si después de veinte páginas la historia se hace pesada, no la entiendes o no te emociona, dejas la lectura durante un par de días y la retomas en un una semana más tarde… eso es una mala señal. Nunca escojo un guión que no me engancha desde el principio, ya que no creo que ni la interpretación, ni la película en si, vaya a gustar a los espectadores.

– ¿Cuál ha sido el papel más difícil de interpretar en su carrera? 

Muy al principio, hicimos una película que no se estrenó aquí, El ruedo Blanco la primera película de Hans Weingartner, el mismo director de Los edukadores. Mi personaje era un esquizofrénico, un papel muy complicado, porque se trata de una enfermedad tan compleja y tan difícil de imaginar que eres una persona sana que para mí, el hecho de intentar acercarse a lo que era el papel era descubrir tu propia locura. Trabajé mucho con un chico que sufre la enfermedad y eso me ayudó a entender un poco más sobre este tema, que resulta muy delicado para la sociedad.

– ¿De todas las películas en que ha trabajado, cuál recuerda con más cariño?

Pues son varias… (piensa). Goodbye Lenin! es una de las más emotivas a nivel personal porque me enamoré de Berlín, me fui a vivir allí, me hice muy amigo del director (de hecho, haremos una película el año que viene), y también fue mi primer éxito internacional. Y en el cine español, diría que fue Salvador, que fue una verdadera sorpresa para mí el poderla interpretar.

-Con la película Malditos Bastardos trabajó Quentin Tarantino, el cuál fue su director. Acostumbrado al cine europeo, ¿Notó diferencias entre en el rodaje del cine americano y el europeo?

Todo es más grande y de todo hay más, empezando por los catering y terminando por los equipos de grabación. Y en un sentido positivo, Tarantino está como una cabra (sonríe). Es un loco del cine, es como una enciclopedia que te puede contar lo que sea de cualquier película. Me parece que no hay ni una película en el mundo que se le haya pasado. Es un placer trabajar con gente que realmente adora este mundo tanto como lo hace él.

– ¿Es cierto el mito que en el momento de trabajar con un equipo de producción, resulta competitivo el ambiente entre los actores de un mismo rodaje?

¿Competitivo? Puede pasar, pero es negativo en cualquier sentido. El cine, igual que el teatro, es un trabajo en equipo, entonces si el otro actor es bueno, la calidad de tu propio personaje aumenta, porque es una química y la energía que te transmite es positiva. Pero en cambio, si trabajas con un actor malo, competitivo y que sólo piensa en sí mismo, el resultado no es el esperado. Por esa razón intento no ser demasiado competitivo, porque no tiene sentido y al final pierdes tú mismo.

-Hoy en día está consolidado como un actor reconocido, en Europa tanto por academias de cine como por el público. ¿Se imaginaba que su carrera le llevaría hasta aquí?

No, para nada. Era como un sueño muy claro, a los dieciséis sabía que quería ser actor. Todo lo que ha pasado es una mezcla de mucho trabajo, cierto talento pero también de muy esfuerzo. Mucha gente que es igual de buena que yo nunca ha tenido las oportunidades que he tenido yo, entonces siempre tienes que tener suerte: suerte de encontrar la gente, tener la posibilidad de trabajar y demostrar lo que vales.

Y la verdad es que no pienso demasiado en el futuro, nunca sé qué va a pasar y hoy en día, que la situación está tan complicada en la vida real y en el mundo del cine también, no sabes ni cuál va a ser la próxima película. Ahora mismo sí que lo sé, pero puede pasar de todo: puede pasar que el proyecto se caiga, que no dé el resultado que se espere… Si piensas demasiado en el futuro puedes volverte loco. Intento ser muy zen, no complicarme demasiado la vida y hacer lo que venga cuando llegue.

– Sus primeros pasos en el cine fue con el doblaje de dibujos animados, pero ¿qué le animó a dar el paso al mundo de la interpretación?

Me hacía mucha ilusión hacer teatro en el colegio, también hice cosas para la radio (locuté cuentos para niños) y noté que eso me gustaba mucho. También mentir, me encantaba mentir mucho. Tengo que reconocer que siempre mentía a mis padres, no por maldad, sinó por el hecho de inventarme historias y comprobar qué reacciones tenían en ellos. El hecho de cambiar de personaje y ser otra persona me fascinaba. Según me han contado mis padres, empecé desde pequeño, con unos cuatro o cinco años: en varias ocasiones me hice el muerto. A mí me hacía mucha gracia, aunque a mi madre la llevaba de cabeza… Una vez, me metí en la bañera, la llené de agua e hice como si flotara. ¡Incluso tenía un secador al lado para hacerlo más real! (se ríe) Eran tonterías de críos…

Hasta los dieciséis todo fue más infantil y nunca me lo planteé como un futuro profesional pero a partir de esa edad y después de la primera película pensé “¿Realmente me gusta?, ¿Quiero continuar en esto?” y la respuesta fue afirmativa.

– Debido a su profesión y por motivos personales, ha viajado no sólo por Europa sino que también por América. ¿Si tuviera que elegir un lugar para vivir para siempre, cuál sería y por qué?

(Piensa) No podría decidir. Lo que tengo muy claro es que cuando he estado mucho tiempo en Berlín, he acabado añorando Barcelona, el pueblo y Catalunya en general. Es por eso que monté el bar de tapas en Berlín, para instalar las costumbres catalanas en Berlín y hacer un poco de vida allí: para ver el Barça, comer calçots… en definitiva, para llevar un poco de esta cultura allí. Mucha gente desconoce la cultura de aquí y mezcla la cultura catalana con la española y en especial la generaliza con la andaluza. Desde que abrí el bar, mi idea es mostrar las diferencias que hay en este país, que no son pocas.

Creo que seria incapaz de quedarme en un solo sitio, siempre me estaré por aquí moviéndome. Vivo entre Barcelona y Berlín, básicamente, y tengo muy claro que no estaré un tiempo muy largo sin venir aquí y viceversa.

 

-Por último, ¿qué representa para usted el pueblo de Pratdip?

Ha marcado mi vida, he pasado todas las vacaciones desde que nací aquí. Para mí, las vacaciones eran los momentos más intensos y bonitos de todo el año cuando era pequeño. Aprender a nadar, enamorarse por primera vez, celebrar las fiestas mayores del pueblo… todo esto lo hice aquí. Todo esto estaba ligado a sensaciones muy positivas por el hecho de ser vacaciones, pero ya más de mayor acabé viniendo más regularmente en otras festividades (Navidad, Semana Santa…) y al crecer los hábitos de juegos y fiestas cambiaron –para mejor- gracias a mis hermanos mayores y a los amigos que invitábamos a venir.

No te sabría decir que tiene este pueblo, pero todo el mundo que ha venido aquí le ha encantado. Será también por la cultura que tiene, no sólo es una urbanización de vacaciones sino que es un pueblo con su historia. Igual le pregunto a Tarantino si le interesa hacer una película sobre los dips próximamente. ¡Sería lo más!

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Daniel Brühl, pregoner de les festes de Santa Marina

Com cada any, a finals de juliol es celebra la festa major de Pratdip, un petit poble d’uns vuit-cents habitants situat al Baix Camp. Dijous passat es va fer el pregó oficial que obria les festes, a càrrec del reconegut actor Daniel Brühl.
Fill d’un productor cinematogràfic alemany i d’una catalana, Brühl ha crescut entre Colònia (Alemanya) i Barcelona. Durant les vacances d’estiu, però, el Prat es va convertir en un lloc de trobada amb la família i els amics, un temps que confessa recordar amb molta estima.

La vocació de Daniel Brühl va aparèixer de ben petit, quan v començar a fer doblatges de dibuixos animats alemanys. Més endavant,  va entrar al món de la interpretació amb la pel·lícula Vaya con Dios, que va obrir-li les portes al cinema europeu. L’any 2003 va ser guardonat per l’acadèmia de cinema alemany com a millor actor per la pel·lícula Good Bye Lenin!, per la qual també va rebre el premi del públic per la seva interpretació.

Després d’un temps experimentant amb el cinema europeu, va endinsar-se en l’americà amb la pel·lícula Malditos Bastardos, dirigida per Quentin Tarantino.

El pregó, celebrat al balcó de la Casa de la Vila, va aplegar a una cinquantena de persones entre veïns i turistes. A més, el discurs es va poder sentir per tot el poble mitjançant la megafonia, de manera que aquells veïns que ho preferissin poguessin escoltar-lo des de les seves cases.

L’alcalde del poble, Josep Montaner, va presentar a Daniel Brühl tot fent un repàs de la seva carrera professional i el seu estret lligam amb Pratdip.

 Tot seguit, el convidat d’honor va fer el seu discurs, on va recordar els moments més intensos que va viure al poble, amb especial esment a les anècdotes estiuenques. Pratdip no només ha estat un lloc on ha crescut, sinó que actualment li representa un porta oberta a la calma i la tranquil·litat que no pot trobar en altres ciutats on ha viscut, com són Berlín o Barcelona. Confessa no ser un home sedentari, i reconeix que seria incapaç de triar un sol lloc per quedar-s’hi per sempre.

Tot fent un esforç per superar la timidesa del primer moment, Brühl va fer el pregó en un català prou fluid, que segons va admetre, voldria recuperar la pràctica amb aquesta llengua, que entén perfectament, però actualment li resulta més complicat parlar-la.

En acabar el discurs, Josep Montaner va llegir la dedicatòria que l’actor havia escrit al llibre de visites de l’ajuntament i va fer-li entrega del llibre Històries Naturals de Joan Perucho i Pratdip: història i recerques de Josep Mª Coll Casadó on s’estudien els topònims del poble que el caracteritzen.

En acabar l’acte, Brühl es va mostrar molt amable amb la gent que s’hi acostava per parlar-hi una estona, demanar-li un autògraf o bé una fotografia amb ell.

Aprofitant l’ocasió, Daniel Brühl va concedir una entrevista que pròximament serà publicada, així que esteu ben atents a aquest blog per a més notícies.

*Properament també es penjarà el vídeo editat del pregó del passat dijous.

El cinema europeu aterra a Reus

El passat divendres dia 9 de març es va realitzar la primera jornada del FEC a Reus, concretament al teatre Bartrina. En aquesta ocasió, els curtmetratges que es van presentar a la trobada eren europeus, a excepció de dos dels curts: Taboulé, de Richard Garcia i Ahora no puedo, de Roser Aguilar, el curt guanyador del Premi del Públic de l’edició del Festival a Cambrils.

L’afluència de gent va aconseguir omplir el teatre a les dues plantes. Un acte multitudinari que va aplegar a amants del cinema i professionals del món audiovisual. El discurs va servir per posar cares alguns dels responsables dels curts que seguidament es van visionar. En general, van agrair el fet de poder assistir a l’acte i presentar la seva feina a un públic més ampli, desitjant que els agradés. La llengua usada per cadascun d’ells, ja que en cas de desconèixer l’idioma en què parlaven, hi havia una persona que traduïa les seves declaracions. Com que l’acte d’inauguració es va realitzar a Cambrils, no es va fer una menció a l’historial del FEC, es va anar directament al gra i es va fer un petit resum dels set curts que es mostraven aquesta jornada.

O inferno, obra de Carlos Conceiçao, va ser el primer en aparèixer en escena. Aquest curt portuguès va donar el tret de sortida al festival amb un guió original i trencador. Es tracta de la història sobre un noi que treballa en una casa com a encarregat de la piscina i que comparteix una relació poc usual. A la vegada, es troba amb una situació un pèl delicada amb el fill petit de l’amo, que li complica l’estància a la casa. A través de metàfores subtils i nus explícits però parcials, es mostra una part del sexe des del vessant més innocent i tendre per una banda, i de l’altra, el morbo que produeix una història com la que es narra aquí.

La música és quasi inexistent, igual que el diàleg, fets que es solucionen gràcies a la força de la gestualitat i de les paraules que es dediquen els protagonistes entre ells. Això crea una tensió a l’espectador, que dedueix què està passant gràcies al que veu més que no pas al que sent. Aquesta és una bona manera de donar un paper important a l’espectador, que no ha de perdre el fil del curt en cap moment.

El toc de sensibilitat el donà l’obra de Daniel Metge, anomenada Mon amoreux, una producció francesa que aporta valentia per representar la història d’una parella de discapacitats mentals, sobre la seva relació i la que tenen amb la germana d’ella. Una mescla entre l’amor i la família diferent al que estem acostumats a veure en films. Des d’un punt de vista innocent, s’ensenya el possible dia a dia i la supervivència d’una relació sentimental sense cap tipus de estereotip, ni positius ni negatius. Es mostra tal com és, amb sinceritat.

La música i els diàlegs són un punt clau per entendre la història, i en aquest cas, es poden observar les pujades i les baixades anímiques dels personatges, com ho viuen segons el seu paper i quines conseqüències tenen a nivell personal. El sexe és un dels temes importants en la trama i es mostra de manera molt fina, sense deixar veure directament cap imatge en concret, però deixant a la imaginació què està passant en realitat. Cal destacar la magnífica producció que hi ha darrere del curt, que permet parlar sobre temes que encara avui poden ser considerats tabú amb una senzillesa i amb un estil directe que transmet sinceritat i realitat en estat pur.

Taboulé, de Richard Garcia, és una reflexió sobre la confiança entre una parella prenent com a punt inicial el fet de compartir el número PIN, el codi secret per desactivar els mòbils de cadascú. A partir d’un acte tan senzill, es qüestiona la relació fins al punt de veure que realment, els números no són importants a no ser que se’ls hi doni un significat personal. Es tracta d’un film extremadament curt, on la història no té suficient ganxo per poder captar l’atenció de l’espectador, tot i que el to d’humor utilitzat ajudi a que sigui efectiu. Tot i això, apostar per un sol fil conductor pel curtmetratge no és una bona opció. Resulta una línia massa atrevida que hauria de tenir un guió més elaborat i amb més trama.

La producció romanesa de 15 iulie, obra de Cristi Iftime, explica la situació d’una parella que van a visitar al pare d’ella, que està separat. El gendre, però, no està massa interessat en fer la visita, ja que es crea un ambient tens i una mica violent entre la parella i la família. La música no apareix en cap moment i el diàleg, tot i que breu i amb poc contingut, és l’únic referent que tenim per a poder entendre la història que ens explica el curt. La quotidianitat, en canvi, és el punt fort que pot tenir el film, mostrant fil per randa el seguiment de la jornada. Per acabar, el final obert no ajuda a situar l’espectador a crear una idea prou elaborada per entendre el curt.

La cinquena producció que es va presentar va ser Deux Inconnus, on es relata una situació entre dos protagonistes després de tenir un problema amb el cotxe. Això els obliga a buscar un telèfon i contacte amb alguna persona per tal de poder arribar al seu destí. El film juga amb la intriga, les mentides i l’humor, de manera que l’espectador desconeix fins on arriba el misteri i on comença l’humor, degut a les actuacions del noi més jove, que explica una història d’allò més surrealista amb un to que podria ser totalment verídic. Les imatges són l’element que ens causa aquesta confusió i realment, no saps quin relat creure’t.

Un dels curts més guerrers en quant a guió és Il respiro dell’arco, de l’autor italià Enrico Maria Artale. A partir d’un breu flashback visionat en el moment indicat, s’explica la història d’una arquera que duu a terme una venjança a partir d’aquest esport. La compassió desapareix en les imatges, tacades de morbo. Un film que impacta sense utilitzar massa diàleg crea un ambient d’intriga i misteri al voltant de l’historial de la noia, gràcies també a la banda sonora utilitzada. Una producció valenta, sense pèls a la llengua i amb imatges que poden ser no aptes per a gent que es mareja al veure sang.

Per acabar, Ahora no puedo, de Roser Aguilar, va ser l’últim dels curts visionats al FEC de Reus. Representa una mescla entre la vida d’una dona que passa dels trenta-cinc que prova sort en un càsting i que a la vegada s’ha d’ocupar del seu fill recent nascut. Entremig d’un imprevist, ha de realitzar certes accions que no tenia planejades i que provoquen la destrucció de la vida que s’havia fet a mida fins llavors. Els plans realitzats i la música escollida per aquest tros en especial marquen una tendència caòtica que ajuda a entendre les sensacions de la protagonista en aquell precís instant. El curt té el seu punt fort precisament per l’última part de la història, on es mostra un final sorprenent dins de la narració i que crida la sensibilitat de l’espectador.

En definitiva, la catorzena edició del FEC va obrir la porta a noves històries i relats des d’una altra perspectiva, en aquest cas, internacional. Una manera diferent de ser conscients d’altres punts de vista sobre un tema concret, apreciar material audiovisual de qualitat i sobretot, gaudir d’una estona agradable, permetent al cervell endinsar-se en ficcions que en ocasions, podien superar la realitat.